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viernes, 17 de mayo de 2013

Dictator perpetuus

Dicen que se murió dormido. Un jueves a la noche.

Que no quiso cenar porque se sentía mal. El tipo era un creyente. Católico apostólico romano. Que iba todos los domingos a misa y confesaba y comulgaba, como todo católico practicante de ley. Miriam Lewin, periodista de TN que estuvo chupada en la ESMA por su militancia en la Juventud Peronista y logró sobrevivir contó que una vez la mandaron a cubrir una misa en la capilla Stella Maris, y estaba el Sr. Videla. Ella se conmocionó. No pudo hacer su trabajo. No pudo hacer ninguna pregunta ya que como notera esa era su ocupación. Cuando terminó la misa, ella salió del lugar y sabía que por detrás iba Videla pero no sabía bien donde. Como estaba muy conmocionada erró pié y empezó a caerse. Una mano fuerte la sostuvo desde atrás. Era Videla, la miró fijo y le dijo "Cuidado". Se le quebraba la voz cuando lo contaba. Lewin dijo de ese hecho, que fue una "supuesta caballerosidad". No estoy de acuerdo. Creo que Videla no sabía a quien estaba ayudando y le pareció que esa señora estaba en problemas y él como caballero cristiano debía ayudarla. Y lo hizo. Un caballero cristiano creyente y practicante, seguro de sus convicciones.

Dicen que no se arrepintió de sus crímenes. El dijo que lo lamentaba, como se lamentan las consecuencias de una guerra. Pero arrepentirse, no.

Y se murió dormido, no hubo confesor que lo ayudase, ni cura que le diera extrema unción... era jueves por la noche, lejos del domingo. En su creencia católica estaba indefenso. Y lo vinieron a buscar.

Por la mañana lo encontraron sin pulso y sin reacción pupilar. Tal vez lo que le pasaba, lo que sufría y exclamaba, no se escuchaba ni se veía en el lugar adonde se lo llevaron.

Que tenga una merecida estancia en ese lugar.

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